Consejos para evitar que te roben la antena del coche

Uno de los elementos del coche más codiciados por los cacos son las antenas. Quizá te parezca que llevarse la antena no tiene mucho sentido, pero es un elemento fácil de desmontar y de vender. Por suerte para nosotros, los mecanismos antirrobo han mejorado en los últimos años y cada vez es más complicado que los ladrones se lleven la antena. Nunca está de más conocer los mejores métodos para evitar que nos roben la antena, para lo que nos ayudarán en la red de talleres de claxon.

antena coche

La aleta de tiburón

Sin lugar a dudas, la aleta de tiburón es la solución idónea al problema de las antenas robadas. En cualquier foro o taller en el que preguntes te recomendarán lo mismo, estas antenas de radio cortas o tipo aleta de tiburón. Se trata de un dispositivo atornillado al interior del techo del vehículo. Eso sí, la instalación debe realizarla un mecánico especializado en el taller, así que ya puedes reservar cita en https://claxon.org para instalar la aleta de tiburón en el coche.

Alternativas a la aleta de tiburón: pegamento, desenroscarla…

La aleta de tiburón es, de lejos, la mejor opción posible para evitar que nos roben la antena. Tanto por su relación calidad-precio como por la fiabilidad que nos garantiza. Sin embargo, hay otras opciones que podemos estudiar, que tienen sus pros y sus contras. Una de las más simples consiste en desenroscar la antena cada vez que aparquemos el coche, incluso en el garaje, y guardarla dentro del vehículo o llevárnosla a casa al más puro estilo Mr. Bean.

También hay quien propone desmontar la antena y volver a enroscarla añadiendo unas gotas de pegamento extrafuerte a la base para que los amantes de lo ajeno no la puedan desenroscar. Es una opción muy eficiente siempre que no lavamos nunca el coche en los túneles de lavado, ya que nosotros tampoco la podremos quitar antes de meter el coche en el túnel y nos arriesgamos a que se rompa. Si nunca utilizas estos túneles, adelante.

Una opción similar a esta sería impregnar con un poco de aceite o grasa la antena para que se resbale y los ladrones se den por vencidos. Sin embargo, el efecto de esta medida suele ser el contrario, es decir, supone un reto para el ladrón, que lejos de desmoralizarse por el aceite acabará llevándose la antena y te dejará el coche lleno de grasa. El disgusto será doble, porque además de tener que poner otra antena -puedes ir al taller y sustituirla por una aleta de tiburón- tendrás que limpiar el estropicio.

Por último, está la opción de identificar tu antena pintándola de colores llamativos. La puedes pintar toda o añadirle solo un pequeño detalle que te permita identificarla, como unas rallas. No afectará al funcionamiento de la antena, pero si como es habitual el ladrón es un vecino que se toma la justicia por su cuenta después de que le hayan robado la suya, pronto descubrirás quién ha sido el ladrón.

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