¿Qué tener en cuenta al contratar los servicios de una clínica de cirugía estética?

La apariencia y el aspecto físico cada vez cobran mayor relevancia en nuestra sociedad. Estar en armonía con nuestro cuerpo es un requisito imprescindible para sentirnos bien, tanto psicológica como socialmente, y el número de personas que pasan por quirófano con el fin de mejorar su imagen va en aumento.

En las clinicas de cirugia estetica de Barcelona saben que el proceso de someterse a una intervención quirúrgica, desde su planificación hasta la completa recuperación, no es fácil, pero trabajan con el firme propósito de que lo sea. Hay una serie de consideraciones que se deben tener en cuenta antes y después de una operación de cirugía estética, y pasamos a detallar las más importantes.

Antes de la operación

– La siguiente gran pregunta tras decidir pasar por quirófano es dónde realizar la intervención, y en manos de quién nos pondremos. Es de vital importancia escoger profesionales con experiencia contrastada y clínicas que ofrezcan todas las garantías en cuanto a normativa, instalaciones, etc. Un equipo médico que actúe con ética y rigor, desaconsejando intervenciones innecesarias o que puedan repercutir negativamente en el paciente.

– Deben realizarse pruebas diagnósticas y un estudio minucioso por parte del anestesista, incluyendo analítica de sangre y orina, electrocardiograma, pruebas radiográficas necesarias en el caso de determinadas operaciones, entre otras. Es imprescindible que el paciente firme el consentimiento informado, en el que se detallan los posibles riesgos y complicaciones que pueden derivar de la operación o tratamiento, y considerar interacciones en el caso de estar en tratamiento farmacológico por patologías preexistentes. Por ejemplo, algunos fármacos inciden negativamente en la capacidad de cicatrización.

– Ante una operación de cirugía estética, se requiere un estudio psicológico previo para descartar problemas emocionales, alteraciones psicológicas, comprobar las motivaciones que le llevan a operarse y si el paciente asumirá los cambios a los que va a someterse. El equipo médico debe saber exactamente qué resultado espera el paciente para orientarle en todo momento y la comunicación debe ser plena. Así mismo, el paciente debe entender cuál será el resultado final sin crearse falsas esperanzas y evitar expectativas poco realistas. El intercambio de información entre ambas partes debe ser fluido en todo el proceso.

¿Y después qué?

– El paciente debe disponer de toda la información relativa al plan de cuidados que debe seguir en el post-operatorio. Algunos de ellos, en función del tipo de intervención, pueden alargarse durante meses. Volvemos a incidir en la importancia de la comunicación entre médico y paciente para que este último manifieste todas sus dudas, y entienda y cumpla estrictamente las instrucciones que le sean dadas con el fin de conseguir su recuperación física de forma rápida y satisfactoria. Una pauta simple a seguir, pero que frecuentemente incumplen los pacientes por no entender su importancia, es la de evitar el sol en las cicatrices hasta un año después de la intervención, con lo que estas se acentúan.

– La clínica debe ofrecer un seguimiento exhaustivo en los meses posteriores a la operación con revisiones periódicas para comprobar que el proceso de curación marcha según lo previsto.

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